12 jul. 2012

EXPANSIÓN DEL PSOE Y OTRAS ORGANIZACIONES (II)

La aportación de los intelectuales se produce en un momento en que el partido se encontraba consolidado, contando con diputados a todos los niveles, con un sindicato fuerte y flotante por encima de todo ello y con el parlamentarismo del socialismo francés y alemán en vísperas de la Primera Guerra Mundial.  empezaba a barruntarse la futura escisión.
La praxis ugetista seguirá provocando roces con las directrices del Comité Nacional, lo que llevará en este período a una divergencia de posturas entre ambos, motivo de que la periferia y el centro continúen aferrados a opiniones diferentes.  Un nuevo ejemplo lo encontramos en la huelga de las minas de Vizcaya, por la que se trataría de obtener la jornada de nueve horas.  Mientras que la Federación de Vizcaya, dirigida por Perezagua, ofrecía todo su apoyo a los huelguistas, el Comité Nacional envió delegados, por inspiración de Largo Caballero, con intenciones de abortarla.  Perezagua y su federación serían expulsados.  Si es anecdótico decir que al final los mineros consiguieron su empeño, no lo es el mostrar la disparidad de criterios entre las agrupaciones entroncadas en la base y aquellas en que la obsesión por un planteamiento global y a largo plazo les iba haciendo perder contacto con las reivindicaciones diarias de la base.
No obstante, la UGT seguiría fortaleciéndose y desarrollando acciones como el conflicto ferroviario (1912), la huelga de albañiles de Madrid (1911) y Asturias (1913)... Este año marcará un techo en el número de conflictos, motivados fundamentalmente por el aumento de salarios o porque se reconozca la personalidad jurídica de los sindicatos.
La Primera Guerra Mundial supondría, sobre todo en sus primeros años, un fuerte impacto para el Movimiento Obrero mundial y para España en particular.  En el campo internacional, por el hecho de no saber oponerse a la guerra las masas obreras, y menos aún utilizarla en provecho propio (lo que Lenin denominaría el social-chauvinismo), esto supuso la disolución de la Segunda Internacional.  en España la situación fue compleja ya que, por un lado, permitía una rápida acumulación de capital, al aprovechar nuestra neutralidad para proveer a ambos bandos de primeras materias, que de esta manera salían del comercio interior pero, por otro, dividió al Partido Socialista sobre las causas, motivos y fines de la guerra.
En estas condiciones se celebró el décimo congreso del Partido Socialista (1915) en la Casa del Pueblo de Madrid.  El grupo dirigente en este congreso no es ya el viejo grupo fundacional, sino otra nueva generación que va a competir con la ya veterana de Largo Caballero.  Es la de Saborit, Aranquistáin, etc...  A su vez, el congreso está dominado cada vez más por los intelectuales.  Finalmente la dirección efectiva ha pasado al "delfín" de Iglesias, Julián Besteiro.  Iglesias, con una salud muy quebrantada por toda una vida de entrega al Partido, ha de ceder la dirección a éste, aunque formalmente continúe siendo el presidente.  Los temas del congreso y la continuidad o no de la conjunción.  La respuesta del congreso fue favorable a la continuidad de esta última, a la vez que se declara tímidamente aliados.  Si la rama política en su congreso había olvidado los temas que realmente interesaban al proletariado español, no ocurrió así con el congreso de la UGT.
Los representantes llegaron con una preocupación unánime al congreso: "el alza del coste de la vida", y con una línea de acción clara.  Si el gobierno no remediaba la situación, la respuesta sería un paro general.  Como se verá, la UGT iba a reencontrando sus bases.  Otro punto importante, y que suponía una ruptura con toda la política anterior, era la invitación (velada todavía) a los anarquistas para presentar un frente común
Esta nueva línea de acción nos llevará directamente al gran intento revolucionario de 1917.

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