21 jul. 2012

ESPAÑA: DE LOS "FELICES AÑOS VEINTE" A LAS CONSECUENCIAS DEL "CRACK" DEL VEINTINUEVE (I)

La guerra había representado para España una coyuntura fundamental. La neutralidad española facilitó el liquidar gran parte de la Deuda Externa, se nacionalizaron muchas empresas extranjeras, se mejoró el utillaje y Madrid conoció un impetuoso auge bancario.  La balanza comercial dio un fuerte viraje, pasando de un alto déficit (unos 2.700 millones en 1913) al superávit de 1915 a 1919.
Pero en esta época dorada de los negocios, de la especulación, de las ganancias masivas, de la euforia que inundó a las clases pudientes, se fue cociendo la crisis al desaprovechar esta gran ocasión de estructurar las bases de la industria y de aumentar el poder de compra del mercado interior.  La oligarquía económica y política no se percató de que, sin aprovechar a fondo la coyuntura, iban a perder los mercados nuevos al terminar la guerra, y entonces el arcaico mercado interior no podría absorber la producción española.
Las crisis y las numerosas huelgas que sacudieron a España al término de la guerra europea hay que explicarlas según el propio caso del capitalismo catalán, que nos sirve de clarísimo ejemplo: El armisticio de 1918 secó brutalmente las fuentes de las inesperadas ganancias; la industria se paralizó; los obreros, que trabajaban entre 10 y 12 horas al día con altos salarios, acabaron en el paro, y súbitamente el jornal desapareció y el pan se fue de los hogares.  Éste era otro resultado de la guerra: los burgueses se habían enriquecido y el proletariado quedaba sumido en una miseria mayor; ello llevó a la radicalización de las posiciones, a la agudización de la lucha de clases y, en el aspecto político, a la muerte del mecanismo creado por Cánovas en el siglo XIX.
De 1919 a 1923 las minas marginales de Asturias se cerraron; lo mismo ocurrió con las tierras marginales, que dejaron de cultivarse para volver a dehesas; el déficit comercial volvió a estar presente en nuestra economía, lo mismo que el déficit presupuestario y el aumento de la Deuda del Estado; la peseta se depreció y la coyuntura económica dio un giro de ciento ochenta grados.  Este caos económico y social posibilitó el que Primo de Rivera contase con el apoyo burgués, con la benevolencia de las clases neutrales y no se viese enfrentado violentamente con el proletariado.
Desde 1924 una oleada de prosperidad invade también a España.  Por ello, la Dictadura pese a todo irá sobreviviendo, al amparo de este "bienestar".  Además, la dictadura del general Primo de Rivera acentuó el proteccionismo industrial, inició el nacionalismo técnico, impulsó las obras públicas y no se mostró esquivo a la admisión de capitales extranjeros (Compañía Telefónica Nacional).  Los principales ramos industriales seguirán progresando a buen ritmo, hasta que en 1929 se rompa bruscamente la coyuntura expansiva y quiebre el capitalismo liberal.
La coyuntura económica posibilitó la llegada de la Dictadura, y la crisis de 1929 provocará también su caída.  Nos estamos refiriendo a la causa profunda que no impide el que en la caída de la Dictadura contribuyeran causas políticas importantes que luego examinaremos.

VISITA AHORA MI PÁGINAWEB

No hay comentarios: