23 jul. 2012

EL TURNO LIBERAL: MORET, CANALEJAS... (III)

Otro aspecto con el que se metió el "político más culto e inteligente que tenía España" fue el catalanismo, y lo resolvió a satisfacción concediendo a Cataluña un régimen de iniciación autonomista (Ley de Mancomunidad, aprobada por el gobierno de Dato después de su muerte).  Cambó, el jefe de la "Liga" catalana tendrá sus palabras de sumo aprecio y respeto hacia Canalejas, y si se había entendido bien con Maura, con Canalejas también podía llegar a un acuerdo.
Abordó el problema de Marruecos en un momento en que los franceses tomaban la plaza de Fez; Canalejas, sin ponerse de acuerdo con Alemania ni con nadie, ordenó la ocupación de Larache, Alcázar y Arcila, con lo que cerraba a los franceses el camino de Fez y Tánger.  Por otra parte -se ha dicho-, encauzó el hervor militarista hacia los normales límites del servicio al Estado.
Canalejas era el único que sabía mandar y hacer. Y algo de esto demostró en la cuestión social.  En los conflictos de capital y trabajo adoptó una posición decidida.  Distinguía entre huelgas lícitas para mejoras económicas y huelgas "generales" revolucionarias encaminadas a paralizar la economía con propósitos políticos.  Canalejas, en su diálogo sincero con lo socialistas y, aunque no llegó al fondo de los problemas, anduvo siempre presto a revisionar los fallos sociales de la revolución liberal burguesa y a no permitir que el juego de la oferta y la demanda hiciera estragos en la clase trabajadora.  En esta doble faceta, tanto negocia acuerdos salariales favorables a los huelguistas de Bilbao como suspende garantías constitucionales, cierra las Casas del Pueblo o llama a los reservistas para incorporar 12.000 huelguistas a la disciplina militar.  Canalejas, él solo, pero gobernante de autoridad, hace frente a las críticas de la prensa de derechas y a las apelaciones de socialistas y republicanos.  Sale a flote, con autoritarismo de demócrata sincero, de la hostilidad en que le habían envuelto las derechas y las izquierdas. Mientras tanto - desde febrero de 1910 a noviembre de 1912- iba realizando, a su pesar de no contar con un equipo gubernamental, los logros apuntados y otros muchos; sustitución de los consumos (encarecedores de los alimentos) por impuestos que gravaban a los ricos, entre ellos un impuesto progresivo sobre rentas urbanas; cambió las finanzas municipales; suprimió la odiosa costumbre por las que los ricos podían librarse del servicio militar mediante una cantidad de dinero en metálico...
Los biógrafos de Canalejas hablan de sus carreras de Derecho y Filosofía y Letras, de sus oposiciones a la cátedra de Literatura, en las que resultó perdedor frente a Menéndez y Pelayo, de su rápida viudedad, de su generosidad, de que "no odio nunca", de su inteligencia, cultura, palabra, pluma, vocación y capacidad política; nos hablan de su currículum: enriquecido al entrar en las empresas ferroviarias de su padre, diputado, subsecretario, ministro, presidente del Congreso... Pero todos se estremecen cuando hablan de su muerte.  El 12 de noviembre de 1912, España tenía muchos de sus problemas resueltos o encauzados y se pensaba que nada importante ocurriría en mucho tiempo.  Pero ese mismo día, contemplando el escaparaate dela librería de San Martín, en la Puerta del Sol de Madrid, un anarquista, Manuel Pardiñas, le mató, dándose muerte posteriormente a sí mismo.

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