12 jul. 2012

EL PARTIDO SOCIALISTA Y LA U.G.T. (y V)

La labor del Partido Socialista no se limitó a los congresos nacionales, sino que participó activamente en la Conferencia de La Haya (1889), en el segundo congreso de la Internacional en Bruselas (1891), en el tercero de Zurich (1893), en el que por primera vez salía de la frontera una delegación de la Unión General de Trabajadores, y en el cuarto de Londres (1896).  Quizá la tónica más destacada de la actuación de los representantes socialistas en todos estos congresos sea el tesón que pusieron en impedir la asistencia y participación en los mismos de otros representantes obreros españoles no dependientes del Partido Socialista.
Uno de los mayores éxitos de los socialistas españoles fue la multiplicación de sus órganos de expresión y propaganda.  No olvidemos que el núcleo fundacional, en este momento todavía preponderante, había sido la Federación de Tipógrafos.  Pronto veremos aparecer, independientemente del órgano central de Madrid, "El Socialista", "La Aurora Social", de Gijón, "El Grito Social", de Alicante, "La Guerra Social", de Barcelona, "La República Social", de Mataró, entre otros.  No se confunda el lector: aunque acabamos de decir que su base en los primeros momentos fue la Asociación de Tipógrafos, el Partido Socialista irá encontrando poco a poco sus mayores apoyos en la minería y en la metalurgia.
La consolidación del Partido Socialista fue un hecho en todo el país, menos en Cataluña.  En la zona catalana, el Partido Socialista debía luchar tanto contra la influencia anarquista, de fuerte raigambre en la región, como contra algunos de los que habían colaborado en su fundación.  Nos estamos refiriendo al grupo liderado por Pamias y a "Las Tres Clases del Vapor".
La unión de este grupo se debía a su hostilidad hacia el sector bakuninista y a su reformismo teñido de republicanismo, pero distaba de estar influido por el marxismo, que en estos momentos es prácticamente desconocido del sector obrero catalán.
El motivo oficial de la expulsión de Pamias fue la visita que éste hizo a la reina regente en Barcelona en 1888.  Sin embargo, esto, que no pasaba dela categoría de anécdota, era el reflejo de que ideológicamente la barrera entre ambos era insalvable.  Buena prueba de ello es que mientras el Partido Socialista acudía en 1889 al congreso de la segunda Internacional, Pamias y los representantes de Las Tres Clases acudían a otro congreso paralelo, celebrado en París.  Era el congreso de los "posibilistas".
El intento de absorción de éstos por otro núcleo obrero, el Partido Socialista Oportunista, si no sirvió para los fines creados, sí tuvo un gran valor para escindir al proletariado catalán.
La influencia del Partido Socialista pasó de Madrid, donde siempre fue muy importante, a Vizcaya, donde gracias a la labor de Perezagua y al éxito de la huelga de 1890, dirigida y controlada por las asociaciones socialistas, el partido y la Unión General de Trabajadores pasaron a dominar la situación.  Lo mismo ocurrió en Asturias.  No obstante, la pujanza de ambas organizaciones, si bien ya con una perspectiva histórica, conoció las vicisitudes de la economía nacional.  Si medimos tal pujanza por el número de afiliados, en 1894-95, y debido a una relativa mejoría del nivel de vida, sus efectivos descendieron, volviendo a ascender con la crisis de 1897.
La pérdida de la última colonia, Cuba, tuvo efectos múltiples sobre la economía española.  Uno de los primeros fue el de la creación de grandes empresas monopolistas, formadas gracias a la repatriación de los capitales antillanos y a la superación del bache de 1899 a 1900, a la que acompañó una subida, más nominal que efectiva, de los salarios.
A partir de ahora, vamos a intentar distinguir, en la medida de lo posible, la actuación del Partido Socialista.

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