4 jul. 2012

EL KRAUSISMO Y LA INSTITUCIÓN LIBRE DE LA ENSEÑANZA (III)

Quedaba a salvo, no obstante, el principio de la libertad de enseñanza, al que podían acogerse los disconformes.  De esta forma los catedráticos destituidos formaban una institución que actuaría como universidad libre o como escuela de segunda enseñanza.  En octubre de 1876 nacía la Institución Lire de Enseñanza.  Su alma indiscutible fue el rondeño Francisco Giner de los Ríos, catedrático de Filosofía del Derecho y figura señera en la historia de la cultura española, dedicará su constante quehacer a la educación de eminentes discípulos y a la organización de positivas instituciones.  Junto a Giner trabajan profesores como Azcárate, Salmerón, González Linares, Labra, Oña, Cossío, Simarro, Joaquín Costa.  La línea krausista originaria cede terreno ante la misión educativa a escala nacional, con el objeto de formar equipos y dirigentes del país.  El krausismo sólo había sido un precedente en esta predicación de reformas nacionales a través de la enseñanza.  En ella colaboran también positivistas, diversos especialistas y personalidades originales como Costa.
Los miembros de la Institución Libre de Enseñanza no son "revolucionarios" en el sentido habitual del término; son reformistas que piensan que la transformación es posible dentro del régimen monárquico; los que son republicanos no piensan en transformaciones violentas.  Lo que ocurre es que en el sistema ideológico reinante en la época de la Restauración postular la libertad de la ciencia y el libre examen, la tolerancia y el respeto mutuos, los intercambios con países europeos, la secularización de la vida... eran enormes revulsivos.  La enseñanza memorística no podía aguantar la ofensiva de esta educación activa e integral.  La institución representó el intento más serio y coherente de crear las condiciones intelectuales previas a una democracia liberal.  pero el contraataque de la Iglesia y la indiferencia de una sociedad conformista limitaron la influencia de la institución.
Los métodos de Giner de los Ríos -pese a su capacidad de organización y elaboración de peticiones y programas, el contacto entre profesor y alumno, las prácticas ampliatorias de cursos de arte, folklore, asignaturas técnicas, deportes, excursiones al campo...- no podían alcanzar una amplia y masiva repercusión.  Los métodos modernos de tolerancia, aunque fueron bien rebasados por la impecable austeridad personal de Giner -lo que daba una considerable fuerza moral a su acción-, llegaban a una minoría de maestros en las provincias.
Esta educación sólo alcanzaba a los hijos de una burguesía ilustrada o de las clases medias de profesión intelectual.  Por otra parte, no intentan cambiar de abajo arriba al formación del pueblo español, sino que tratan de crear equipos reformistas educacionales.  Por supuesto, toman conciencia contra el mecanismo viciado del régimen y sus partidos turnantes, recusan dogmatismos, oligarquías y caciquismo.  Mas su base social y su escala de valores políticos los llevan a una concepción minoritaria, a una conciencia de élite, a formar, en fin, una "clase directora".
Siguiendo el mensaje de Giner, Azcárate y Cossío, la influencia formativa de la Institución Libre de Enseñanza, con sus cuadros y sus técnicas de nivel plenamente europeo sobre la élite intelectual de la izquierda española, será decisiva.  Recordemos otras influencias de fundaciones posteriores: la Junta para Ampliación de Estudios (1907), cuyo cerebro será José Castillejo, y la Residencia de Estudiantes (1910), dirigida por Alberto Jiménez Frau.
La Institución Libre reformó el contenido y los métodos de enseñanza; ahora bien, tropezaba con unas dificultades que otros institutos similares de hoy no tiene, ya que cambiar una sociedad intolerante mediante la persuasión pacífica es harto difícil para una minoría, aunque ésta sea heroica.

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