4 jul. 2012

EL KRAUSISMO Y LA INSTITUCIÓN LIBRE DE LA ENSEÑANZA (II)

Sanz del Río es nombrado catedrático de Filosofía en Madrid (1845); mas, alegando insuficiente preparación, no se reintegra al fecundo magisterio hasta 1854. Fue el primer catedrático que se ocupó seriamente de los estudiantes como individuos y consideró la universidad no como una expendiduría de títulos, sino como un centro de regeneración moral de la nación.  Esto y su insistencia en la "libertad de cátedra" encontraron oposición en el catolicismo estatal.  La consecuencia fue privar de sus cátedras a una serie de profesores en 1867, suscitando un aluvión de protestas de los intelectuales europeos contra la intolerancia del Estado español de aquellos días.  Separados de la universidad por un acto político, los intelectuales krausistas se inclinaron hacia los políticos demócratas.
Esta primera fase del krausismo arroja el siguiente balance: una idea de secularización, primacía de la razón, libertad de investigación, alcance de la función educativa, cierto cientifismo, apertura hacia Europa y hacia las corrientes ideológicas ascendentes.  Muchos de estos krausistas sólo querían liberalizar el catolicismo, y ése era su afán.  Se ha considerado el krausismo español como una especie de movimiento cuasi religioso, con los catedráticos como sacerdotes.  Fernando de Castro, el gran atacado, no iba más lejos de defender la independencia de la Iglesia respecto al conservadurismo político y social.  Se hubieran sentido a gusto como católicos liberales, que es lo que eran; pero el Syllabus de 1864 y los ataques de la Iglesia, que pretendía una unidad religiosa sancionada por el Estado, les obliga a defenderse y a romper con la Iglesia , contra la intolerancia intelectual, contra la vulgaridad y superficialidad de la cultura oficial de su época.  Quedó a salvo su "elevada preocupación moral por la regeneración cultural y educativa de España como premisa de su regeneración política y económica".
La Restauración trajo consigo, entre otros muchos de los aspectos del "viejo régimen": el dogmatismo y la intransigencia...
Rápidamente vino "la cuestión universitaria".  El ministro Orovio mandaba esta circular a los rectores:

"Que vigile V.S. con el mayor cuidado para que en los establecimientos que dependen de su autoridad no se enseñe nada contrario al dogma católico ni a la sana moral, procurando que los profesores se atengan estrictamente a la explicación de las asignaturas que les están confiadas, sin extraviar el espíritu dócil de la juventud por sendas que conduzcan a funestos errores sociales...  Por ningún concepto tolere que en los establecimientos dependientes de ese Rectorado se explique nada que ataque, directa ni indirectamente, a la monarquía constitucional ni al régimen político, casi unánimemente aprobado por el país. (...) Si, desdichadamente, V.S. tuviera noticia de que alguno no reconoce el régimen establecido o explicara contra él, proceda sin ningún género de consideración a la formación del expediente oportuno."

Algunos no aceptaron el decreto, y varios profesores abandonaron voluntariamente o por sanción sus cátedras: González Linares, Laureano Calderón, Castelar, Giner de los Ríos, Azcárate, Salmerón, Montero Ríos, Figuerola, Moret...

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