4 jul. 2012

EL KRAUSISMO Y LA INSTITUCIÓN LIBRE DE LA ENSEÑANZA (I)

La llamada "generación del 68" está formada por un grupo que acomete los valores espirituales aceptados y simbolizados por la monarquía de Isabel II.  Buscan los cimientos intelectuales y morales de la España moderna y serán considerados por los conservadores católicos como aliados intelectuales de los demócratas y de los masones progresistas.  Se dedicarán -según decían los ultraconservadores- a subvertir los valores espirituales de España.
A los regeneracionistas morales no les satisfacía ni el tradicionalismo católico ni la cultura francesa "materialista y fácil".  Este vacío será llenado por el krausismo.  Krause era un filósofo alemán de segunda fila, cuya obra principal había sido escrita en 1811.  En 1843 Sanz del Río, en una visita por Europa, asimila las doctrinas de Krause.  Lo que vio en el krausismo fue una versión intelectualizada de la ética protestante del autoperfeccionamiento, una armonía entre el pensamiento recto y la vida ejemplar.  Esta ética de tono enérgico cobrará fuerte influencia sobre toda una generación de intelectuales españoles.  A diferencia del pensamiento francés, el krausismo tenía una finalidad moral, palanca que convertirá a estos intelectuales en filósofos radicales e incisivos pedagogos, prestos a la reconstrucción de España.
Sanz del Río era soriano.  Estudió en Granada y en Madrid; becado para ampliar estudios, asimiló la doctrinas de Krause y Ahrens, de donde sacó las armas de choque para romper con la ideología dominante -dogmatismo y escolástica- en la España de mediados del siglo XIX.  Profesó la pasión del saber y una fe en la razón y en la ciencia.  Él mismo afirma:

"Lo que yo propiamente enseño es el método y ley de indagar la verdad filosófica, la orientación en ese camino; mas la indagación y, mejor, su resultado, toca a cada uno y a todos libremente, como cosa en la que pueden y deben, en cuanto filósofos, ser jueces de lo que digo."

Sanz del Río creía defender una actitud estrictamente intelectual; pero el primado de la razón, la libertad del conocimiento y la búsqueda de la verdad eran intentos objetivamente revolucionarios en la España de O'Donnell y de Narváez.  Sanz del Río no quedó aislado, y sus ideas se transformaron en una obra múltiple en la que participaron Fernando de Castro, Gumersindo de Azcárate, Nicolás Salmerón, Francisco de Paula Canalejas, Francisco Giner de los Ríos y otros muchos.
Y lo que es un hecho cultural de primera dimensión por su trascendencia: del espíritu o el estilo krausista se pasará al espíritu o estilo institucionalista (Institución Libre de Enseñanza).

2 comentarios:

mmhr dijo...

Hola, Francisco. Te felicito por el post. Soy una admiradora de la ILE y curiosamente hace unos días publiqué un post del que te dejo el enlace. Saludos.
http://lacomunidad.elpais.com/merhum/2012/6/30/la-ile-ensenar-y-aprender

FRANCISCO GIJON dijo...

Muchas gracias, querida amiga. He leído el post. Hoy se trataba de estudiar el nacimiento de esta grandiosa institución. En próximas semanas valoraremos su labor social e intelectual en mayor profundidad. Un abrazo