27 jul. 2012

EL DESASTRE DE ANNUAL (II)

Entre 1900 y 1912 la situación de Marruecos es de caótica inestabilidad. Y antes de que el cadavérico Imperio marroquí entre en descomposición, ya se han aprestado las potencias europeas a heredar y sacar el mejor provecho posible.  Aparte de los intereses estratégicos que tienen Francia, Inglaterra y España en la zona, entran también en juego intereses económicos y financieros, debido a recursos mineros y a que es una zona apta para colocar capitales de ferrocarriles, puertos, obras públicas y demás.
En 1902, el tratado hispano-francés, acordado por Delcassé y León y Castillo, señalaba la zona de influencia francesa sobre el grande y antiguo reino de Marrákus y la zona de influencia española sobre el antiguo y más pequeño reino de Fez.  El gobierno de España no se atreve a sancionar ese tratado por miedo a una reacción inglesa y también por temor a las obligaciones excesivas que el mismo imponía a España.
En 1904, Francia e Inglaterra se entienden a espaldas de España, y después de garantizarse mutuamente sus exigencias, prometen tener en cuenta los "legítimos derechos de España en la costa Norte de Marruecos".  España se adhiere a un nuevo acuerdo hispano-francés (1904), aunque su zona de influencia es ahora mucho más pequeña, ya que Tánger y Fez quedan fuera de la misma.  Abarcaba desde el río Maluya hasta Larache, y además impedía fortificarla.
Pero Alemania no está de acuerdo con estos convenios ni con las compensaciones que se regulan entre Francia, Inglaterra y España. La Alemania expansiva dirá que el problema marroquí afecta a toda Europa y así debe resolverse.  En la Conferencia de Algeciras (1906) se reúnen las 12 potencias y llegan a una solución de compromiso: se reconoce una situación de privilegio para Francia y España, aunque los intereses económicos generales de Marruecos quedan abiertos y por igual a todos los países.
En 1912 Francia establece un protectorado en Marruecos y reconoce una "zona de protectorado español" en su zona norte y sudoeste. En suma, a España le quedan unos territorios más mermados que los que se le concedían en 1904.  Esta zona Española no incluía el puerto de Tánger.  La formaban regiones de vida independiente y, a pesar de que se construyeron carreteras, no se logró una economía viable.  Además de resultar onerosa para España, militarmente era indefendible con un interior montañoso, inexplorado (sin mapas) y habitado por tribus fieramente independientes, que nunca habían estado sujetas al sultán. Estas tribus se unirán, no obstante, contra España, por obra de jefes como el Raisuni y Abd-el-Krim.
Comienza la ocupación militar de la zona.  En 1904, el interés español por Marruecos se limitaba a la ocupación de las guarniciones históricas de Ceuta y Melilla y a contener las embestidas de los cabileños.  Esta simple misión estaba demostrando la debilidad del ejército español y soliviantaba la opinión pública, que no entendía perder hombres y dinero en Marruecos. En 1909 los compromisos ya eran mayores.  Una empresa hispano-alemana planeaba exportar el mineral por el puerto de Melilla, pero no pudo evitar los ataques al ferrocarril de la Compañía de Minas del Rif.  Ello va a dar lugar a la "campaña de Melilla", al descalabro del monte Gurugu, al desastre del Barranco del Lobo y a que Maura llame a los reservistas para castigar a las cabilas.  Ya nos hemos referido a los disturbios que esta llamada provocó: la Semana Trágica de Barcelona, el fusilamiento de Ferrer Guardia, la caída de Maura...

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