20 jun. 2012

LA GLORIOSA REVOLUCIÓN DE SEPTIEMBRE DE 1868 (III)

En cuanto a la cuestión de república o monarquía, el gobierno se comprometí con la solución monárquica, aunque de una manera cauta y después de adherirse a los postulados del movimiento revolucionario.  El manifiesto que dirigió a la nación el25 de octubre concluía así:

"Pero de cualquier modo, el Gobierno provisional si se equivocase en sus cálculos y la decisión del pueblo español no fuese propicia al planteamiento de la forma monárquica, respetará el voto de la soberanía de la nación, debidamente consultada."

Estaba claro: los generales y los políticos progresistas respetables proclamaban públicamente que la sociedad española no estaba preparada para una república según el modelo francés o norteamericano y que el principio monárquico era la única piedra angular del orden social.  Pasando a los hechos: el gobierno provisional fomentó la votación de la soberana voluntad nacional en favor de una constitución monárquica.
El reconocimiento del "principio monárquico" por parte de los demócratas Rivero, Martos y Becerra, quienes hacían el juego a la coalición progresista-unionista, nunca se olvidaría por quienes creían que Rivero podía haber proclamado la república en septiembre y haber convertido así el pronunciamiento en una revolución.  Esta "apostasía" de Rivero, la proscripción del partido en 1866 y el destierro de sus jefes presentaba a los demócratas sin dirección, sin programa y sin unidad interna.
Pi y Margall no regresó del destierro hasta febrero de 1869.  Castelar tampoco lo hará hasta finales de octubre de 1868, y aunque pronunciaba discursos delante de 20.000 a 30.000 personas y se le recibió en Zaragoza, Valencia, Barcelona, Alcoy, Alicante, Reus, Valladolid y Madrid como a ningún civil se le había recibido antes en España, no se aprovechó de la situación revolucionaria.
El 12 de noviembre, Rivero, Martos y Becerra (se les llamaba "los cimbrios") firmaban el manifiesto monárquico, con lo que la escisión era ya algo irreparable.  Rivero sigue pensando que "con los principios democráticos garantizados, la república queda totalmente aplazada.  El resto de los demócratas decidió celebrar en Madrid la elección de treinta miembros para un comité republicano.  Quedaba así disuelto el viejo partido democrático y se formaba el primer partido republicano organizado en la política española.
En esta elección votaron 13.735 electores y eran elegidos los demócratas ya purgados: Orense, Figueras, Castelar, García López, Joarizti, Guisasda, Roque Barcia, Sorní, Pico Domínguez, Pi y Margall, Córdoba y López, Santiso, Vizcarrondo, etc...
Profesaban el federalismo radical (aunque había fisuras), basado en las premisas de la libertad individual.  bebían del principal teórico, Pi y Margall, y de los últimos progresos del pensamiento europeo presentados por "Du principe fédératif", de Prudhon, aparecido en el verano de 1868 y traducido por el propio Pi. Contaba el republicanismo con entusiastas pero heterogéneos partidarios en las provincias; eran anticlericales, civiles que atacaban al ejército y partidarios de la abolición de las quintas (la madre que llora por sus hijos perdidos) como forma de ganarse el apoyo de lo pobres a quienes más afectaba el sistema, ya que no podían pagar las 10.000 pesetas que costaba redimirse y evitar la encubierta leva.  Las armas de los republicanos eran la propaganda y la oposición legal, pero al introducirse en el partido activistas, masas descontentas de las provincias, y al no conseguir una dirección fuerte, el partido republicano quedaba un tanto impotente.
Resumiento los tres primeros meses revolucionarios, tendríamos que distinguir el proceso en Madrid y el proceso en provincias.

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