13 sept. 2016

JESUITAS,REGALISMO Y ESQUILACHE

Historiadores jesuitas, lógicamente afectados por el problema, han estudiado el fenómeno de su expulsión.  Para los padres Eguía y Olaechea, el fondo de todo el asunto está en el regalismo.  Esta palabra, como ya hemos apuntado, significa independencia frente a Roma en el control de los asuntos eclesiásticos por parte de los Estados.  Es una lógica pretensión de los gobiernos de los países católicos y un fenómeno típico de la política del Despotismo Ilustrado.  La ideología de los ministros de Carlos III va a participar de esta tensión, que, por otra parte, no es localista.  La corriente circula de Portugal a Austria.  De Portugal serán expulsados los jesuitas en el año 1759 y de Francia en 1762.  Esto es, ocho y cinco años antes que en España.
¿Son antirregalistas los jesuitas españoles?  Por una parte, el cuarto voto de la Compañía de Jesús consiste en obediencia y fidelidad al Papa; esto puede suponer un apoyo a Roma, en contra de su gobierno.  Hay, sin embargo, pruebas concluyentes para hablar del regalismo de jesuitas españoles, más adictos, por tanto, al gobierno patrio que a la Curia Romana (pueden citarse, entre otros, a jesuitas regalistas como Rábago, Burriel, López, Lefèvre, Robinet...).
Cabe preguntarse también si la participación de los jesuitas en el motín de Esquilache fue la causa o el pretexto de su expulsión.
El motín de Esquilache es un atentado contra las reformas y puntos de gobierno de los reformadores y "manteístas".  Si los aristócratas y jesuitas organizaban y participaban en echar abajo estas reformas, es lógico que los miembros del gobierno lo consideraran como un atentado contra sus más sagrados principios.  En este caso, la expulsión de los jesuitas significará una advertencia a los aristócratas, quienes, como ya se ha dicho aquí, se educaban en los colegios de la Compañía.  Serían sacrificados los jesuitas en lugar de los aristócratas.  Esa era la idea.
Aunque estos factores son de tener en cuenta, es simplificar el problema.  Hubiera bastado con castigar a los pocos que participaron en el motín, si es que la situación no hubiera sido más compleja de lo que se adujo.  Tanto el regalismo como el motín de Esquilache son explicaciones parciales, que hay que verlas en función del binomio expuesto anteriormente.