4 sept 2016

JANSENISMO REGALISTA EN ESPAÑA (I)

Debe su origen la palabra a Cornelio Jansen (Jansenio o Jansenius), teólogo flamenco, intérprete de las obras de San Agustín y sostenedor de la teoría de la predestinación, en contra del libre albedrío.  Esto ocurría hacia el año 1640.  Siguiendo las proposiciones de Jansenius y de Quesnel, una secta se concentra en Port-Royal, donde adoptan una estricta austeridad y un celo puritano por la antigua disciplina.  Son condenador, y el Papa y Luis XIV tratan de extirparlos; pero en el siglo XVIII siguentodavía vivos.
En este sentido no hubo janseanistas en España, ni rastro de las proposiciones sostenidas por Jansenio y condenadas por el Papa.  Lo que sí existían eran canonistas adversos a Roma, enemigos de la soberanía pontificia, críticos de los abusos de la Curia Romana, partidarios de las iglesias nacionales y aborrecedores de la Compañía de Jesús.
Los jansenistas habían atacado la doctrina del jesuita español Luis de Molina, apoyándose en las obras de San Agustín.  Los jesuitas contraatacan, y en su ardor extremista condenan a teólogos y defensores de las obras de San Agustín.  Uno de ellos es Enrico Neris, agustino, autor de un libro titulado "Historia Pelagiana", quien, de paso, atacaba las doctrinas de Molina.  Los jesuitas tratan de poner su obra en el Índice de Roma por jansenista.  No lo consiguen; pero sí lo logran en el Índice de Francia y de España.  Los jesuitas, claro está, dominan en la Inquisición.  Los agustinos españoles llevan sus quejas a Roma, y el Papa ordena al inquisidor español que excluya el nombre de Noris del Índice.  Mas la Inquisición desobedece, apoyándose en la protección del rey Fernando VI, hábilmente manejado por su confesor jesuita.
Es obvio que las órdenes religiosas españolas se sentían ofendidas por asuntos como éste y no estaban muy bien dispuestas hacia la Compañía de Jesús.
La cosa no para aquí.  Los jesuitas siguen atizando el fuego.  José Francisco de la Isla publica en 1758 una novela, "La historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas", sátira de las predicaciones religiosas de la época.  En veinticuatro horas se agotó la primera edición.  La Inquisición prohibió el libro; pero ello no impidió que las otras órdenes sintieran el escozor de la afrenta que les causaba la satira.
Los jesuitas siguen aumentando la tensión, atacando a Noris en las universidades y tachando de "jansenists" a los enemigos de la doctrina de Molina sobre la gracia y el libre albedrío.
La Compañía de Jesús era el brazo derecho del Papa y luchaba contra toda tendencia presente en el seno de la Iglesia de limitar la autoridad papal.  Surgen obras como la de Van Espen, "Febronius", y otras, atacando el aumento de la autoridad papal y haciendo prevalecer la autoridad de los obispos sobre la del Papa.  Estas obras, aunque condenadas por Roma, tienen aceptación entre los miembros de la Iglesia y entre los monarcas.

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