14 jun. 2016

REVISIONISMO DE UTRECHT. LA DIPLOMACIA DE FARNESIO Y LA POLÍTICA DE ALBERONI (II)

Alberoni y la Farnesio forman un dúo perfecto. Felipe V acompaña y España en parte desafina porque es ajena, aunque conoce la partirura por sus reivindicaciones históricas mediterráneas. Además, España cuenta con materia prima: en la Guerra de Sucesión había demostrado ser capaz de relaciones insospechadas en el campo militar. Este potencial podía ponerse al servicio del Mediterráneo en Italia.
Alberoni no tiene prisa, y se dedica a que se organicen las fuerzas terrestres y marítimas. La iniciativa de la diplomacia franco-inglesa hará fracasar la prudencia de Alberoni, quien creía haberse ganado a Inglaterra con tratados comerciales, a costa de arruinar el comercio español en Nueva Granada y Perú.
Londres y París se dedican a consolidar la Paz de Utrecht en sucesivas entrevistas, que dieron lugar a la firma de la Triple Alianza (La Haya, 4 de enero de 1717). Era una alianza defensiva, conservadora y dirigida contra el rey de España.
Alberoni, ya cardenal, seguía trabajando febrilmente. Los preparativos se llevan a cabo en los arsenales y astilleros de Cataluña y Vizcaya; se estimula la economía; se reforman los sistemas tributarios y financieros; se reorganiza el ejército. Patiño, en plan cerebro, trabaja incansablemente.
El 9 de julio de 1717 salía una flota de 12 navíos de guerra, 100 transportes, 8.000 infantes, 600 caballos, 60 cañones, víveres y pertrechos para tres meses. Consecuencia: Cerdeña fue conquistada. Debemos aclarar que por costumbres, tradición, idioma, etc... Cerdeña era tan española como Mallorca.
El 2 de agosto de 1718, al adherirse Austria a la Cuádruple Alianza (Inglaterra, Francia, Holanda y Austria) con el objetivo de mantener la paz, ofrecían Parma y Toscana a favor del príncipe Carlos. Es rehusada la oferta.
Patiño se lucía con una nueva expedición, que salía de Barcelona el 18 de junio de 1718; esta vez con más de 30.000 hombres. Objetivo: Sicilia, donde apenas encontraron resistencia.
Inglaterra tuvo que replicar destruyendo la escuadra española en el cabo Passaro. Francia entraba en España por Fuenterrabía, Pamplona y Cataluña. Alberoni reacciona con la llamada "conjura de Cellamare" contra el duque de Orleáns, regente de Francia, y contra Inglaterra al apoyar un desembarco de Jacobo III Estuardo en Escocia. La réplica fue un desembarco inglés en Vigo. España tenía la partida perdida. Felipe V se vio obligado a adherirse a la Gran Alianza de la Haya el 20 de febrero de 1720, tras sacrificar a su ministro Alberoni. La nota decía lo siguiente:

"Estando continuamente inclinado a procurar a mis súbditos los beneficios de una paz general, trabajando hasta este punto para llegar a los tratados honrosos y convenientes que pueden ser duraderos, y queriendo con esta mira quitar todos los obstáculos que pueden ocasionar la menor tardanza a una obra de la cual dependen tanto el bien público, como asimismo por otras justas razones, he juzgado a propósito el alejar al cardenal Alberoni de los negocios de que tenía el manejo, y al mismo tiempo darle, como lo hago, mi real orden para que se retire de Madrid en el término de ocho días, y del reino en el de tres semanas, con prohibición de que no se emplee en cosa alguna del gobierno, ni de comparecer en la Corte, ni en otro lugar donde yo, la reina o cualquier príncipe de mi real casa se pudiera hallar."

Según lo estipulado, los ducados de Parma, Plasencia y Toscana, en caso de morir su poseedores sin descendencia masculina, serían heredados por don Carlos, hijo mayor de Isabel Farnesio. Aunque parecían allanadas las principales dificultades, Austria y España seguían sin encontrar facilitada su situación en el Congreso de Cambrai.
Sin embargo, se hacían pactos con Inglaterra sobre la devolución de Gibraltar, y con Francia para un tratado defensivo y un doble matrimonio entre el príncipe de Asturias, Luis, y Luisa Isabel de Orleáns, y entre Luis XV y María Ana, hija de Felipe V y la Farnesio.

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