25 abr. 2015

LA SANTA INQUISICIÓN (I)

La Inquisición era una institucón creada para la Iglesia universal en el año 1231 por el papa Gregorio IX, con el fin de descubrir y castigar a los herejes. Este Papa la había dotado de un reglamento preciso, por el que los procesos inquisitoriales adoptaban la forma propia de los procesos de alta traición. Entre las penas que podía aplicar figuraba ya la de la muerte en la hoguera. Como los obispos solían actuar con cierta suavidad frente a los herejes, el Papa encomendó el nuevo tribunal a las órdenes mendicantes, en especial a los dominicos.
Los inquisidores medievales dependían directamente del Papa, por lo que se les llamaba Inquisidores Papales. Pocos años después (1252), el papa Inocencio IV permitió a la Inquisición el empleo de la tortura para lograr confesiones de los reos, si bien un Papa anterior, Nicolás I (856-867), había condenado semejante procedimiento como atentatorio contra todas las leyes humanas y divinas.
Al principio, la Inquisición medieval sólo persiguió la herejía, pero con el tiempo también se le sometieron los procesos contra sacrilegos, blasfemos, sodomitas, brujos, magos, alquimistas, etcétera.
Sus procedimientos eran gravemente defectuosos, como lo muestra, por ejemplo, el que se mantuviera en secreto el nombre de los denunciantes y de los testigos de cargo, el que no se admitiesen abogados defensores, la excesiva extensión del condepto de herejía, la aplicación de la tortura y la crueldad de los métodos empleados en la aplicación de la pena de muerte; su ejecución, que era encomendada por la Iglesia al poder civil (el denominado "brazo secular"), no disminuía en nada la responsabilidad de la Iglesia. Bien es verdad que en el contexto histórico en que nació la Inquisición medieval, ni sus fines ni sus procedimientos parecían dignos de censura. Mientras que los no cristianos nunca eran molestados por la Inquisición, los cristianos que apostataban seconsideraban merecedores de las peores penas, como traidores a una fe que antes habían profesado.
Esta primera Inquisición medieval apenas arraigó en España. Pero la marea de odio que desde algún tiempo atrás venía inundando las tierras peninsulares, fue cristalizando poco a poco en diversas decisiones de la autoridad, que terminarían dando cuerpo a una institución nueva: la Inquisición Española.
La primera petición formal y oficial de establecer en Castilla una organización especialmente destinada a la búsqueda y castigo de los conversos que judaizaban la dirigió a la Curia Romana Enrique IV. Su propuesta, sin embargo, no prosperó, porque en ella se pedían facultades para que el rey interviniese en la elección de los nuevos inquisidores. A pesar de este fracaso inicial, la idea no fue ni mucho menos abandonada. La opinión pública estaba de acuerdo en que era necesario reprimir eficazmente a los judaizantes, e incluso en que había que arbitrar algún sistema para evitar que tal represión no quedase en manos del populacho, que periódicamente se amotinaba contra los conversos. Las divergencias se observaban en los métodos que cada opinante sugería.
En estas circunstancias, los Reyes Católicos consiguieron del Papa Sixto IV una bula (Exigit Sincerae Devotionis, del 1º de Noviembre de º1478), por la que el Romano Pontífice daba su consentimiento a la creación de una nueva Inquisición, que coincidía con la medieval en sus aspectos generales, pero que difería de ella, especialmente, en dos puntos principales.
En primer lugar destacaba la facultad que se concedía a los reyes de elegir a los supremos dirigentes de aquel tribunal, los cuales, a su vez, elegirían a sus subalternos. El Papa confirmaba a los elegidos en sus cargos. Esta circunstancia convirtió a la nueva Inquisición Española en un instrumento de absolutismo real. Fernando el Católico se valdría de los inquisidores, por ejemplo tras la anexión de Navarra, para descubrir a los partidarios de los reyes destronados, o bien para investigar detectivescamente sobre el comportamiento de los oficiales reales en el reino de Valencia.
En segundo lugar, sobresalía la perfecta organización de que se dotó a la nueva institución inquisitorial, sobre todo desde el momento en que, pasadas las crisis iniciales, se consolidó bajo el mando del primer inquisidor general, el dominico fray Tomás de Torquemada, entre los años 1484 y 1489. Su reglamento se mantuvo en vigor hasta 1561, en que fue sustituido por la constitución que promulgó el inquisidor general Valdés, por la que se rigió ya hasta su desaparición en pleno siglo XIX.

2 comentarios:

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...

...traigo
sangre
de
la
tarde
herida
en
la
mano
y
una
vela
de
mi
corazón
para
invitarte
y
darte
este
alma
que
viene
para
compartir
contigo
tu
bello
blog
con
un
ramillete
de
oro
y
claveles
dentro...


desde mis
HORAS ROTAS
Y AULA DE PAZ


COMPARTIENDO ILUSION
FRANCISCO GIJON

CON saludos de la luna al
reflejarse en el mar de la
poesía...




ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE SIÉNTEME DE CRIADAS Y SEÑORAS, FLOR DE PASCUA ENEMIGOS PUBLICOS HÁLITO DESAYUNO CON DIAMANTES TIFÓN PULP FICTION, ESTALLIDO MAMMA MIA, TOQUE DE CANELA, STAR WARS,

José
Ramón...

FRANCISCO GIJON dijo...

Se te saluda, Jose Ramón. Gracias por tus bellas palabras, siempre tan bienvenidas como tu persona por este blog.