22 mar. 2014

ROMA CONQUISTA LA MESETA CENTRAL (IV): EL DESASTRE DE LAS VULCANALES Y EL INICIO DEL ACOSO SOBRE NUMANCIA

Nobilior se presentó en el campo de operaciones en el mes de mayo del 153 a. de C. con un ejército no inferior a los 30.000 hombres, entre los que figuraban unos 7.000 auxiliares reclutados en la región del Ebro y en la de la costa. Lo primero que hizo Nobilior fue establecer en Ocilis (Medinaceli) una base militar y un almacén de aprovisionamiento. Después atacó Segeda.
Sus habitantes, que aún no habían rematado su gran muralla, huyeron para refugiarse, en su mayor parte, en Numancia. Nobilior los siguió, pero en el camino fue sorprendido por guerreros arévacos, dirigidos por su jefe, un tal Caros. Aquel día Nobilior perdió el 60% de los ciudadadanos romanos que militaban en su ejército (unos 6.000). Era el 23 de agosto, fecha en que Roma ardía en fiestas, celebrando las Vulcanales, en honor del dios Vulcano. Cuando se supo la noticia en la lejana metrópoli, aquella triste jornada fue declarada oficialmente "día lúgubre" para el pueblo romano.
Mas, en el curso de la batalla, los arévacos habían perdido también a su caudillo Caros. Así pues, desmandados, no pudieron o no supieron aprovecharse de su victoria y se replegaron hacia Numancia, donde los jefes Ambrón y Leucón trataron de reorganizarlos antes de que Nobilior, con los restos de sus tropas, cayera sobre la ciudad. Efectivamente, el ejército romano asomó pocos días después por el cerro llamado de la Gran Atalaya, y en aquel excelente lugar estableció su campamento, justo en el mismo sitio donde, años atrás, había acampado Catón a sus tropas - como ya dijimos en otra entrada de esta bitácora.
Entretanto, las gentes de Ocilis se habían rebelado contra Roma, al conocer el éxito de la batalla del día de las Vulcanales. Por este motivo, Nobilior abandonó sus bases de Ocilis y se puso en contacto con el valle del Ebro, de donde podrían llegar refuerzos más fácilmente. Los celtíberos enviaron un mensajero a Nobilior proponiéndole negociar, pero el romano, que acababa de recibir refuerzos (caballería y elefantes enviados por Massinissa, rey de Numidia), despidió altaneramente al enviado. De inmediato, dio orden de asaltar Numancia con la esperanza de intimidar a los celtíberos con sus diez paquidermos.
El invierno se echó encima y los numantinos se hallaban bien provistos gracias a los suministros de los vacceos. Nobilior, con el propósito de cortar el aprovisionamiento, se internó hasta Uxama (Osma), pero tuvo que regresar sin conseguir su propósito. La estación fría causó gran mortandad en el campamento romano. Los celtíberos tendían celadas cada vez que los romanos salían a buscar leña, agua o provisiones. Un convoy que transportaba trigo y forraje cayó en manos numantinas. En definitiva, la campaña del 153 fue un completo desastre.

(CONTINUARÁ)

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