28 jun. 2013

AMÉRICO VESPUCIO

Américo Vespucio nació en Florencia en 1451 y pasó a España en 1491 como agente comercial de los Médicis, los famosos banqueros y gobernantes de la república florentina.  Primero residió en Sevilla empleado en una casa comercial de su compatriota el armador Juanoto berardi, que se dedicaba a equipar, por cuenta de los reyes o de particulares, las flotas que marchaban constantemente a las Indias.
Un día, contagiado del entusiasmo de los navegantes, Vespucio se embarcó en la expedición de Alonso de Ojeda (1499) para hacer, como él mismo decía, "algo famoso y duradero", y luego otra vez con Diego de Lepe hacia las costas brasileñas.
Al año siguiente pasó a Portugal, y al servicio de este reino realizó su principal expedición, acompañando como piloto a un capitán portugués.
Tocando las costas del Brasil, a la latitud que había llegado con Diego de Lepe (cabo de San Agustín), se dirigió hacia el sur hasta la bahía de Río de Janeiro, a la que llamó así por haber llegado hasta ella en los primeros días de enero (janeiro) del año 1502 y creer que en ella desembocaba un gran río.  Dos años más tarde, Américo Vespucio tomó parte en otra expedición portuguesa que repitió el recorrido de la anterior.
Vuelto de nuevo al servicio de España, el viajero florentino ocupó el alto cargo de piloto mayor de las Indias. Américo Vespucio era hombre culto y escritor elegante y tenía muchas relaciones con gentes de toda Europa.  Cuando regresó a España escribió cartas a sus antiguos patronos los Médicis y a otros personajes, entre ellos a su amigo Solderini, narrándoles las expediciones en que había tomado parte.  En ellas menciona un viaje que, según él, realizó en 1497 y en el cual llegó a tierra firme antes que nadie, incluso que el mismo Colón.
Justo es reconocer que de este viaje no hay más documento que la relación del mismo Américo y que ha sido considerado como apócrifo.  Las cartas de Américo Vespucio se publicaron inmediatamente. La dirigida a los Médicis, con el nombre de "Mundus Novus", y de la dirigida a Solderini se hicieron traducciones a diversos idiomas.
Además fueron publicadas como apéndice de una obra titulada "Cosmographie Introductio", con el título de "Las cuatro navegaciones de Américo Vespucio", en la que el editor de la obra, y autor de los mapas que la ilustraban, Martín Waltzemüller, proponía el nombre de América para la nueva parte del mundo que había sido descubierta y a cuyo continente había llegado Américo Vespucio antes que nadie.
De la "Cosmographie Introductio" se hicieron numerosas ediciones, y muy pronto el nombre de América fue popular en toda Europa.  En España, sin embargo, siguió predominando el de Indias, persistiendo esta denominación a través del tiempo, sin que a pesar de las protestas haya sido posible remediar esta injusticia histórica (si es que lo fue).
Ya por aquel entonces protestó en vano el padre Las Casas. Y es probable, no obstante, que el mismo Américo Vespucio no llegara a enterarse de toda esta publicidad, pues falleció en 1512.
A este respecto el geólogo Marcoú afirma que el nombre dado al nuevo continente está tomado del de "Americ", con el que los indígenas de aquel país designaban una cadena montañosa de Nicaragua. Y asegura que Vespucio se llamaba Alberico (Alberto) y no Américo, cuyo nombre no está en el Santoral, ni se ha dado jamás a persona alguna.
El Congreso de americanistas reunido en París en el año 1880 discutió largamente sobre este punto, acabando por negar la exactitud a la afirmación de Marcoú.  Doce años después, en 1892, al celebrarse el IV centenario del descubrimiento del Nuevo Mundo, se propuso la idea de borrar el nombre de América, dando en lo sucesivo al continente el de Colombia. Pero se desistió del tal propósito por irrealizable, pues contra la potestad de los hechos que llevan la sanción del tiempo y causan estragos en la historia, nada valen los acuerdos de los congresos científicos, ni aún las disposiciones oficiales, caso de que se tomaran.
Según parece, no obstante, el nombre de América no se dio oficialmente hasta el 25 de septiembre de 1810 en las Cortes de la isla de León.  Hasta entonces las tierras de aquel gran continente americano habían sido llamadas Indias Occidentales o simplemente Indias.

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