24 mar. 2013

LA PRIMERA UNIVERSIDAD DE ESPAÑA FUE LA DE PALENCIA

A Jiménez de Rada, arzobispo de Toledo, debemos el dato de los muertos caídos en la batalla de las Navas de Tolosa.  Las víctimas almohades anduvieron muy cera de las 200.000 y de los españoles cayeron poco más de 20.000 hombres.  Este grandioso y definitivo triunfo fue sin duda el más sangriento de la Reconquista.  En las Huelgas de Burgos se conserva un estandarte de los almohades, regalado por Alfonso VIII a dicho monasterio, del que era fundador.
Algunos orientalistas, sin embargo, han demostrado que el llamado "Pendón de las Huelgas" no es tal insignia militar, sino un paño de la rica tienda de Miramamolín, la cual era, en señal de reto, bermeja, como los es el trozo de dicho paño; constando que la enseña de los almohades era blanca, y fue llevada como trofeo a San Pedro de Roma, donde Miramamolín había prometido enarbolarla en señal de triunfo sobre toda la cristiandad.
El triunfo de las Navas fue, para nuestra Historia, de alcance primordial.  De aquel combate arrancaron el desmoronamiento del Imperio almohade y la preponderancia de los reinos cristianos.
No llevaba aparejada la idea de reconquista, pero sí señalaba la voluntad española de impedir a los moros dominar la Península.  Pudo significar un ideal de reconquista si las armas hispánicas hubiesen continuado ejerciendo presión sobre los musulmanes en fuga hasta forzarles a reembarcar en dirección a África.
Pero no coronaron su importante victoria, que perdió trascendencia al dar por concluida la brillante campaña a diez leguas al norte de Jaén.
En 1214 murió el rey de Castilla, Alfonso VIII.  De su unión con Leonor, princesa de Inglaterra, le nacieron doce hijos, pero a su fallecimiento vivía sólo un varón de diez años de edad y cuatro hijas.  A este gran monarca debe el escudo nacional su blasón más antiguo, que es el de los dos castillos y los dos leones en cuarteles contrapuestos; pues en vez de sellar sus privilegios con una sencilla cruz, según lo habían hecho sus antecesores, lo hizo siempre el rey Alfonso VIII con dicho signo heráldico, adoptado desde entonces.
Alfonso VIII gobernó con prudencia sus Estados; convocó por primera vez las Cortes de Castilla, esto es, convocó a los prelados y caballeros y también a las gentes de las ciudades para consultar con ellos los asuntos más importantes del reino.
Su reinado también es memorable porque en él se fundó la primera universidad que hubo en España, que fue la de Palencia, luego trasladada a Salamanca.  La aparición de las universidades es un hecho de gran importancia, no sólo desde el punto de vista literario, sino también bajo el aspecto social y político, pues desde entonces comienza a secularizarse la enseñanza, hasta ahora encerrada en loso templos, y además principia el estudio del Derecho romano, que creará luego la carrera de jurisconsultos, letrados o abogados (antes "voceros").

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