7 dic. 2012

LA RESISTENCIA A LA OPRESIÓN ROMANA (III): NUMANCIA

El último foco de resistencia de los celtíberos del centro de Hispania fue el de Numancia, cerca de Soria, y capital de los arévacos.  En esta ciudad se reunieron ocho mil guerreros, y allí se refugiaron algunos de los partidarios de Viriato, una vez éste fue asesinado.  Por esta razón Roma declaró la guerra a Numancia, que la sostuvo tenazmente durante catorce años hasta llegar a convertirse en la pesadilla de la República romana.  Numerosos generales romanos como Quinto Pompeyo, Marco Polipio y Cayo Mancino fracasaron ante sus muros.  Hubo un momento en que pareció que se iba a llegar a una inteligencia con la heroica ciudad, gracias a los buenos oficios de Tiberio Graco, hijo de Sempronio Graco, que anteriormente había dejado un buen recuerdo entre los celtíberos.  Pero el partido belicista del Senado prevaleció y prosiguió la enconada lucha.  Sin embargo, ni Marco Emilio Lépido, ni Cayo Calpurnio Pisón obtuvieron la menor victoria.  Entonces fue cuando Roma, para acabar de una vez con aquel foco de resistencia que tanto le inquietaba, nombró caudillo del ejército sitiador a Escipión Emiliano, nieto del vencedor de Aníbal.  Éste empezó por reorganizar y disciplinar sus legiones.  Luego circunvaló Numancia con 60000 hombres, impidiendo todo contacto de sus habitantes con el exterior.  Agotados por el hambre, los heroicos defensores de Numancia, por no rendirse, incendiaron la ciudad y se dieron muerte arrojándose a la hoguera, dejando a los romanos, como Sagunto a los cartagineses, humeantes ruinas.  Justo es reconoer que a pesar del férreo cerco de los romanos, lograron romperlo dos intrépidos jóvenes llamados Retógenes y Carancio, con otros compañeros, que fueron a pedir ayuda al vecino pueblo de los arévacos; más éstos no se la dieron.  El nombre de aquellos héroes y los de Megara y Alauro, jefes de los numantinos, son los únicos que nos han llegado.
El heroismo de Numancia es un símbolo de la independencia nacional y del tesón en la resistencia ante un enemigo técnica y numéricamente superior. 
Las ruinas de Numancia se hallan en el cerro Garray a 7 km de Soria.  Su primer explorador fue D. Eduardo Saavedra, en 1860, secundando sus primeros trabajos una comisión nombrada por la Academia de la Historia.  En 1905 continuaron las investigaciones los alemanes Schulten y Könen subvencionados por el káiser Guillermo II.  Schulten informó luego haber reconocido la ciudad -calles y cimientos de casas romanas-, y existir debajo los escombros de otra ciudad anterior destruida por un incendio y ser ésta la Numancia tomada por Escipión Emiliano.  La comisión ejecutiva de las excavaciones, dirigida por D. Juan Catalina y D. José Ramón Mélida completó las exploraciones alemanas y estudió los tres poblamientos superpuestos: el neolítico, el ibérico y el romano, de toas las cuales se han extraído objetos característicos.

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