31 oct. 2012

EL VASO CAMPANIFORME

Las cerámicas acampanadas con decoración geométrica incisa que se han encontrado desde Bohemia y Moravia hasta el Atlántico y desde el norte de Europa hasta el Mediterráneo fueron consideradas como identificativas de una cultura para la que habría que explicar sus inicios y expansión.  Se piensa que sus autores eran pastores nómadas o bien prospectores mineros y metalúrgicos itinerantes. La idea de un pueblo o una "raza" campaniforme cobró fuerza tras detectarse en contextos funerarios europeos la presencia de cráneos braquicéfalos contemporáneos de dicha cerámica.  Al mismo tiempo esta cerámica aparecía asociada a otros elementos como puñales de cobre, puntas de flecha de sílex y brazaletes de arquero.
Pero a partir de los 1960 se comenzó a matizar la hipótesis distinguiendo dos estilos sucesivos cronológicamente: el Marítimo, llamado también Internacional, por la similitud de formas y decoraciones en buena parte del continente, con decoración puntillada o a ruedecilla, y el Continental o Regional, con decoraciones incisas y estampadas o pseudoexcisas.  El profesor Sangmeister defendió un origen peninsular en los poblados de la desembocadura del Tajo, para el Marítimo y su expansión por vía marítima hasta el Rin.
En cualquier caso se han identificado distintos estilos decorativos:
-AOC (All Over Corded).  Vasos con perfil en S -campaniformes- con decoración en líneas horizontales realizada con impresiones de cuerdas y que cubren casi la totalidad de la superficie del vaso.
-M (Maritim).  Vasos campaniformes con decoración realizada a peine o rudecilla y diferentes composiciones decorativas: líneas horizontales equidistantes o agrupadas.  La decoración más corriente es la que alterna franjas decoradas con líneas oblicuas.
-CZM (Corded Zoned Maritim), con decoración similar a la anterior pero con las líneas horizontales impresas con cuerdas.
-Puntillado complejo.
-Estilos regionales con formas diversas y decoraciones incisas y estampadas formando motivos decorativos complejos.

Distintos estudiosos del tema propusieron a partir de mediados de los 1970 el posible origen renano del vaso campaniforme bastándose en las secuencias tipológicas y radiocarbónicas de los conjuntos funerarios.  Clarke defendió el golfo de León como centro formativo y difusor de los diferentes estilos campaniformes, mientras que Harrison sugirió un origen doble: los cordados en el Rin y el Marítimo en el estuario del Tajo.  Lo cierto es que no hay una conclusión definitiva al respecto del origen del vaso campaniforme excepto en lo que atañe a su singular difusión por todo el continente.  Sólo los campaniformes marítimos responden a una idea similar en cuanto a la forma de decoración, pero las investigaciones más recientes van encaminadas más a tratar de comprender el significado y la función de estas cerámicas en sus propios contextos culturales, tan diferentes entre sí.
Además, la distribución europea de estas cerámicas no es uniforme.  Por ejemplo los campaniformes marítimos tienen su mayor densidad en dos focos localizados: el estuario del Tajo y la Bretaña francesa.  En cuanto a la metalurgia, si bien es cierto que su generalización coincide a veces con la presencia de esta cerámica, hay que constatar que ya se conocía y se usaba más o menos regularmente con anterioridad y los análisis no arrojan información alguna sobre cambios teconológicos significativos que se puedan asociar al campaniforme.
Se ha concluido por el momento que esta cerámica cubría una necesidad decorativa de prestigio, por estar asociada a algún tipo de ritual determinado o, quizás, a una bebida concreta -se ha propuesto cerveza o hidromiel- lo que la haría entrar en determinados circuitos de circulación e intercambio que ya estarían trazados de antemano por la circulación de otras materias primas o producciones de calidad.
Frecuentemente se ha vinculado la presencia de los estilos regionales con cambios en el ritual funerario: fin del megalitismo y sustitución del ritual de enterramiento colectivo por el enterramiento individual, junto con un mayor interés en reflejar mediante el ajuar la personalidad del enterrado, no sólo su edad o sexo, sino también su categoría social.  Es más que evidente que la desigual distribución en los ajuares de esos objetos considerados de prestigio pudo utilizarse para refrendar la categoría del muerto por parte de los vivos que lo inhumaban.  La idea de continuidad viene avalada por el hecho de que cuando se conocen los asentamientos, la secuencia estratigráfica permite documentar cómo estas cerámicas aparecen en un ambiente de continuidad cultural.
Independientemente de su significado, esta cerámica se ha utilizado como marcador cronológico -y esto sí que es importante- para dividir el Calcolítico en dos etapas, pre y campaniforme, para referir el término de edad del cobre sólo a la época campaniforme o para considerar el fin del campaniforme como el inicio de la Edad de Bronce.

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