4 sept. 2012

LA ECONOMÍA DURANTE EL FRANQUISMO

El país salió de la guerra civil con una economía deshecha.  Los daños estimados por algunos historiadores ascendían al billón de pesetas de 1953.  Cientos de pueblos habían sido destruidos; medio millón de viviendas quedaron inhabitables; el 75% de los puentes eran inutilizables,así como el 61% de los vagones de viajeros, el 22% delos de mercancías y el 27% de las locomotoras.
El sector agropecuario -y no olvidemos que España era un país eminentemente agrario- soportó los mayores pesos dela contienda con la movilización del campesinado, las devastaciones de los ejércitos, los bombardeos, las requisas... Tomando como referencia las cifras de1935, vemos cómo la producción de trigo quedó reducida el 30%, la de tabaco y aceituna a un 35%; desapareció el 40% de la cabaña caballar y el 25% de la bovina y lanar.
En el sector industrial la producción de acero pasó a ser la mitad de la que fuera en 1929.  
La guerra dejó a España sin divisas.  La República envió a Rusia para el pago de siniestros 510.079.529,3 gramos de oro por un valor estimado -tras la devaluación del dólar de 1934- en 500 millones de dólares, fondos que fueron transferidos por diversas órdenes del ministro de Hacienda, Juan Negrín, a la "Banque Commerciale pour l'Europe du nord", de París.  Aunque los saldos del Banco de España y del Comisariado para el Comercio Exterior de la U.R.S.S. no concuerdan, el saldo existente (de cualquier forma mínimo) sería a favor de la Unión Soviética.  Asimismo se gastaron 70 millones de dólares en París.
Entre los gastos que hizo el Banco de España señalaremos la cancelación en 1937 de un préstamo, realizado por la República con el Banco de Francia en 1931, con garantía de 257 millones de oro en Mont de Marsan y que el gobierno francés (caído ya el Frente Popular), basándose en disposiciones legales, se negó a entregar.  Fue reembolsado tras la reorganización del Banco en 1939.  De la documentación existente en el Banco de España se desprende el cuidado que sus rectores pusieron en el control de los fondos allí depositados.
A esto habrá que añadir las deudas contraídas con Alemania, que en 1939 ascendían a 500 millones de marcos, delos cuales 182 millones correspondían a entregas al ejército nacional y el resto al equipamiento de la Legión Cóndor; de ellos habían sido ya pagados en esa fecha 60,8 millones.  Dicha deuda se saldó con la venta de wolframio por un importe de 100 millones y los gastos de la División Azul, que el gobierno español estimó en 220 millones.  La deuda con Italia ascendía (según convenio del 8 de mayo de 1940) a 5.000 millones de liras, aunque otros historiadores la estiman en 7.500 millones.  La deuda se canceló en 1967.
Por último señalaremos las salidas de oro y joyas perpetradas por los dirigentes republicanos al finalizar la guerra y que, tras diversas incidencias, pasaron a México; estos fondos procedentes de particulares fueron utilizados para ayudar a los exiliados.
Si a esto unimos factores tales como la escasez de mano de obra -debido a la mortandad bélica-, el exilio, e incluso la alta tasa de población penal del momento, así como la explosión de la Segunda Guerra Mundial y nuestra vinculación al Eje, comprenderemos mejor el período que abarca hasta 1953, en el que se intentaba conseguir "la felizmente no lograda autarquía".

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