4 jul. 2012

LA ESPAÑA DE GALDÓS Y CLARÍN (y III)

Leopoldo Alas Clarín es un zamorano, licenciado en Oviedo, doctorado en Madrid y catedrático de Derecho Romano en la Universidad de Oviedo.  Destaca temprano como crítico literario y periodístico.  Políticamente es republicano y, como tal, elegido concejal de Oviedo en 1891.  En 1885 había publicado su famosa novela La Regenta, que levanta una polvareda en los medios eclesiásticos y de derechas.  Esta novela refleja el tono existencial de la provincia española y es la crítica más atroz de la sociedad española a escala provincial en los años que siguieron a la Restauración de los Borbones.  Su ciudad ficticia, "Vetusta" no es sólo Oviedo, sino España entera en los tiempos de Cánovas.  Clarín es fuente de primer orden para estudiar los elementos integrantes de aquella sociedad: catedral y clero, nobleza, caciques, administración y el correspondiente compartimiento de sus hombres y mujeres.  
Sobre el caciquismo, dejará Clarín estas estampas irreemplazables: el marqués de Vegallana (conservador) y Álvaro Mesía (liberal) deciden "sobre lo grande y lo pequeño de la provincia, de sus hombres y de su administración, sobre la base de su poder económico y de sus vínculos con el poder político":

"El marqués sonreía cuando le hablaban de ampliar el sufragio -¿Y qué? ¿No son casi todos cosecheros míos? ¿No me regalan sus mejores frutos?  Los que me dan los bocados más apetitosos, ¿me negarán el voto insustancial, flatus vocis?

Clarín, como Galdós, es profundamente anticlerical; pero su anticlericalismo es político y cultural y en absoluto antirreligioso.  En este sentido, La Regenta es un libro anticlerical, porque ataca con una dureza muy estética la función temporal y político-social del clero de Vetusta y, de paso, el de toda España.  Critica también la educación religiosa y la práctica de muchos de sus personajes.  Hasta el magistral de Vetusta, este canónigo inteligente, ambicioso y apasionado, está enfocado como una figura que ha emprendido la vida eclesiástica como una carrera más.  El magistral De Pas es un "burgués conquistador", es el sacerdote que presenta la religión de los ricos y el que presenta la Salvación como un negocio a realizar, el más importante de todos los cristianos.  De Pas estaba condicionado por su infancia y juventud.
Clarín, como Galdós, estima en poco la política social de los políticos de la Restauración, y dejará siempre constancia de sus simpatías por las reivindicaciones sociales del cuarto estado.
Clarín es un valiente que se adelanta en más de medio siglo a su tiempo.  Se ve claro cuando, defendiendo el derecho al amor, plantea el condicionamiento social que atenaza la vida de la mujer de su tiempo.  Este soberbio párrafo refleja a la perfección la situación de cientos de miles de mujeres:

"Tenía veintisiete años (Ana de Ozores, La Regenta), la juventud huía; veintisiete años de mujer eran la puerta de la vejez a que ya estaba llamando... Y no había gozado ni una sola vez de esas delicias del amor de que hablan todos, que son el asunto de comedias, novelas y hasta de la historia... ¿Dónde estaba ese amor?  Ella no lo conocía.  Y recordaba, entre avergonzada y furiosa, que su luna de miel había sido una excitación inútil, una alarma de los sentidos, un sarcasmo, en el fondo..."

Tanto Clarín como Galdós están imbricados en las docenas de variables de la sociedad de su tiempo, las cuales sería necesario traer a colación.  Son intelectuales que no están absortos en su mundo, sino que viven, trabajan y actúan en su tiempo, sacan conclusiones y toman partido no por las "élites" y los grupos cerrados, sino por los "bajos asuntos" del pueblo, que son, ni más ni menos, "los asuntos vitales de la comunidad".

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