10 jun. 2012

LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX

Al hablar del siglo XVIII ya nos referíamos a la revolución industrial como sincronización de un conjunto de transformaciones técnicas, económicas, ideológicas, políticas, etc...  Si estos cambios, relacionados entre sí, se producen conjuntamente y alcanzan un grado suficiente, constituyen una revolución industrial.  Hacia el año 1780 se suele situar el comienzo de la revolución industrial inglesa, para, desde allí, extenderse con mayor o menor rapidez a otros países.  Pero, ¿en qué fecha llegó a España?  Hasta 1832, por lo menos, a España le cuadra mejor la palabra "artesanía" que la de "industria".  Hay quien, con buen criterio, sitúa el "salto" en la cuarta década del siglo XIX, década en que coinciden los inicios de la obra desamortizadora, la mecanización algodonera, las coladas de arrabio y las construcciones mecánicas.  Todo ello supondría un aumento de la producción agraria, incremento demográfico, concentración de empresas, reducción de los costes, multiplicación del consumo, formación de un mercado interior y adopción de la energía del vapor y del alto horno.
Pecaríamos de optimistas si considerásemos la fecha de 1832 como arranque del desarrollo sincrónico español de una economía moderna y capitalista.  Los anacronismos, el atraso económico y las crisis de subsistencias del antiguo régimen pesarán como una losa durante todo el siglo XIX, y especialmente el XX.
Pasamos a continuación a localizar y valorar la desigual importancia de los diversos sectores industriales.

Para saber más puedes leer HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE LAS ESPAÑAS I siguiendo este ENLACE

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