20 may. 2016

CLASES MEDIAS Y MENTALIDAD BURGUESA EN EL SIGLO XVIII (I)

Lo que vamos a denominar "clases medias" representa una clase no muy numerosa y heterogénea. Engloba a rentistas, universitarios, profesiones liberales y funcionarios públicos; militares, negociantes, artesanos, etc. Son difíciles de fijar los representantes de la incipiente mentalidad burguesa hispana. De su seno nacerán los reformadores, con empuje irreversible en el campo económico y político. De momento, apoyan y son apoyados por el gobierno borbónico.
Todos estos grupos distan mucho de consituit un estamento orgánico. Sus intereses eran diversos, sus situaciones variadas y sus aspiraciones inmediatas podían ser, incluso, contradictorias. Sin embargo, la ley interna de desarrollo enfrentaba a cada uno de ellos con la estructura de la sociedad: el industrial aspiraba a la libertad de trabajo; el comerciante, a la libertad de comercio; el funcionario, a la nacionalizacion de la administración; el jurista, a la unificación legal, y los representantes de las profesiones liberales, a una concepción racional de la sociedad. Son un núcleo muy heterogéneo, pero accesible a integrarse y a unificarse en torno a un ideal reformista o revolucionario. Así ocurrirá.
La riqueza de estas gentes se apoya, en gran porcentaje, en las propiedades rurales, aunque caminan rápidamente hacia el control de otros sectores. La ilustración de esta clae será un factor de movilidad de gran alcance.
También en esta clase se distingue un sentimiento de "responsabilidad", si bien no es necesario interpretarlo como una tendencia estamentalista. A lo largo del XVIII, el burgués tratará de imponer su propio estilo de vida. Pone entre paréntesis el ideal ascético y potencia el apetito de goces naturales. El burgués agradecerá a Dios la rica cerveza y el buen vino que le ha dado. Hay emulación del lujo por parte del burgués, quien llega a contagiar a la aristocracia. Los sainetes de don Ramón de la Cruz nos hablan de la nueva forma de comer, de vestir y de adornarse ellos y sus casas.
En España, como en otras partes se da el fenómeno doble del aburguesamiento de la aristocracia y la aristocratización de la burguesía, por la aspiración universal del español a vivir en línea de escape ascensional hacia la apariencia aristocrática. Un autor de la época, Cabrera, nos lo dice con estas palabras:

"En España, más que en otras naciones, vemos que por ser la nación de suyo ambiciosa del honor, en hallándose cualquiera aprovechando en una profesión, pretende pasar a otra de mayor calidad, o dejarlas todas para gozar de las ganancias adquiridas; y así, fácilmente, de oficiales pasan a mercaderes, de mercaderes a hombres de negocios y de hombres de negocios a vivir con la suntuosidad y esplendor de los caballeros."