16 ene. 2014

MITOS EN LA CUNA DE TARTESSOS

Estrabón, hablando de Tartessos, decía que conservaban sus gentes "anales escritos y poemas e incluso leyendas en verso". Luego añadía una frase que unos han leído "de 6000 versos" y otros "de 6000 años", versión esta última que llevaría demasiado lejos el origen de la cultura tartésica. De todos modos, los habitantes de la regiónen época romana, herederos de Tartessos, se jactaban de poseer una cultura antiquísima. Posiblemente habrá que buscar sus raíces en la cultura neo-eneolítica, en aquellos tiempos en que las gentes megalíticas ocuparon la Península e hicieron florecer en ella la expansiva cultura del vaso campaniforme y una sociedad en la que aparecieron opulentos señores, dueños de ganados y campos, para los que se construyeron grandes mausoleos megalíticos. El influjo almeriense puso también en sus manos las minas de cobre y, posteriormente, el estaño, traído en sus naves desde las lejanas costas del Atlántico Norte. Con ello se esbozan los condicionantes que permitirían, en presencia de los fenicios, la aparición del "Imperio Tartésico".
Sobre el origen mismo corrían diversos relatos referentes a sus reyes. Parte de ellos pertenecen claramente al mundo de la leyenda, otros al de la Historia, la mayoría al de "lo desconocido".
Como a todas las monarquías mediterráneas, también a la tartésica se le atribuía un origen divino. La más antigua de estas dinastías míticas era la de Gerión, de la que se habla en la literatura griega a partir del siglo VII a. de C., y cuya genealogía, según la GERIONEIA, poema del siciliano Estesícoro, se remontaría a Medusa y Océano respectivamente (ahí es nada).
Parece claro que el carácter poético de la literatura tartésica y la fasciación que las riquezas del país ejercían sobre cuantos a él llegaban, bien pudieron estar simbolizados en cada uno de los personajes que componen su leyenda y que desembocaría, como todos sabemos, en el rey Argantonio, el único monarca tartésico cuyo nombre y personalidad están plenamente documentados. Cuantos hablan de él le atribuyen una longevidad casi bíblica y muy proverbial: ciento veinte años de vida y casi ochenta de reinado, datos no del todo inverosímiles si tenemos en cuenta los noventa años que duró el reinado del faraón Pepi II.
Ateniéndonos a Herodoto - a falta de otras fuentes - el reinado de Argantonio debió comenzar en torno al 630 a. de C. y prolongarse hasta su muerte en el 550. en sus días tuvo lugar la expedición de Kolaios de Samos (del que ya hablamos anteriormente), que abrió a los griegos la ruta hacia Tartessos. Desde que los focenses llegan a sus costas son recibidos con la más exquisita hospitalidad. Fue tan estrecha amistad la que unió a Argantonio con los focenses; esta actitud respondería a una inteligente política destinara a liberarse de la tutela fenicia que mediatizaba la independencia de su reinado.
No debemos olvidar sin embargo que la fundación de Ebussus, la batalla de Alalia, el reparto de zonas de influencia entre púnicos y etruscos, el bloqueo del Estrecho a los navegantes griegos y la pérdida de determinadas colonias focenses fueron el punto de inflexión que marcaría el inicio de la decadencia del legendario reino de Argantonio.


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2 comentarios:

Dose dijo...

Interesante hay muchas paginas de nuestra historia sepultadas por el tiempo y una buena base para un pueblo es conocer su pasado y documentarlo con echos y pruebas lo mejor posible.Referente a lo que escribes de leyendas en versos son leyes lo que tenian en versos,
saludos

FRANCISCO GIJON dijo...

Gracias por la puntualización Dose. sobra decir que este blog está abierto a propuestas y aclaraciones con el fin de que nos conozcamos un poco mejor a nosotros mismos, como tú mismo dices.

Saludos