29 nov. 2013

LA FAMILIA FELIZ

En 1866, durante la segunda etapa del gobierno del general O'Donnell, ocurrió la llamada Guerra del Pacífico, que sostuvo la armada española en aguas de dicho mar contra las repúblicas de Chile y Perú, bombardeando  Valparaíso y El Callao.
Estos fueron los últimos actos de hostilidad entre España y sus antiguas colonias de la América continental, en las cuales se fueron formando corrientes de simpatía hacia la patria original una vez pasadas las revoluciones independentistas.
Durante la guerra del Pacífico, el jefe de la escuadra inglesa trató de impedir el bombardeo de Valparaíso, amenazando con interponerse entre dicha plaza y la flota española, para hundirla. Fue entonces cuando Méndez Núñez pronunció la histórica frase:
-España más quiere honra sin barcos que barcos sin honra.
Durante el golpe de Estado de O'Donnell, jefe del partido liberal, Alonso Martínez acudió a Palacio para informar al general de que era inminente la batalla. Y hasta se afirma que, dirigiéndose a Isabel II, añadió:
-Vuestra Majestad verá lo que conviene, y si está o no a tiempo de retroceder, pues es lo cierto que Vuestra Majestad se juega la corona y nosotros la cabeza.
-¿La corona? -repuso la reina-. Para llevarla sin dignidad prefiero no tenerla; adelante.
Sin embargo, la reina trató, siguiendo algunos consejos, de salir de Madrid refugiándose en Aranjuez. No lo hiciera. En aquel momento el marqués de Turgot, embajador de Francia, recomendó a Isabel II:
-Señora, los soberanos que abandonan su palacio los días de revolución jamás regresan a ellos.
Y la convenció.
No había transcurrido mucho tiempo cuando la reina pasó recado al general O'Donnell de que podía presentar su dimisión.  Refiriendose que, después de haber dado este paso, Isabel II fue visitada por Alonso Martínez, reconviniéndola por su resolución, por lo que ella dijo al gobernador de Madrid:
-Pide a Dios, como yo pido, que me saque con bien de lo hecho.
A lo que el célebre político replicó:
-Señora, esas plegarias no son de las que llegan al cielo.
Antes de dimitir o'Donnell, Alcalá Galiano combatía en el Congreso al gobierno de don Leopoldo.  Y utilizó en su discurso el siguiente ejemplo:
-En una feria de remoto país, vi a cierto hábil domador defieras y otras alimañas de la más encontrada especie y opuesta condición que pueda imaginarse.  Sin el prestigio y seguridad del domador, y temerosos del castigo que se les daba (o sin alimento que recibían) los animales se hubiesen separado huyendo unos de otros, o se hubiesen arañado y herido hasta devorarse sin compasión.  Pues bien, merced al domador, a su látigo y a la ración que les daba, el perro, el gato, el lobo y el cordero, el milano y la paloma, la garduña y los pollos, y otros seres por el estilo, todos vivían en paz y buena armonía dentro de la jaula, donde el domador los exhibía y sobre esa jaula tenía colocado un rótulo que rezaba: LA FAMILIA FELIZ.
Aludiendo al cuento referido por O'Donnell y a la Unión Liberal, dicho partido en lo sucesivo fue llamado "la familia feliz".

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