23 feb. 2013

ALFONSO III EL MAGNO

La corona de Ordoño I fue heredada por su hijo Alfonso III el Magno (866-909), que sometió a los vascos.  Sostienen algunos historiadores que los vascos alcanzaron la independencia en este tiempo, derrotando en Arrigorriana o Piedras Bermejas a las tropas del rey de Asturias, mandadas por el caudillo Odvario.  Mas no hay de tal suceso pruebas fehacientes.
Durante los cuarenta y tres años del reinado de Alfonso III siguieron los califas cordobeses mucho más preocupados por las insurrecciones en sus propios dominios que por las ofensivas del monarca asturiano.  Sea como fuere, el hecho es que Alfonso III llevó su autoridad  a regiones del centro peninsular, en las que poco después habrían de surgir los reinos de León, Castilla y Portuga.
Protegió la frontera fortificando el Duero.  Y como en las llanuras del centro del país no existían las defensas de los montes ni grandes bosques, levantó en la comarca muchos castillos, los cuales darían origen al nombre de Castilla.  Por estqs fechas Burgos, que era un poblado deshabitado y mísero, se convirtió en una villa de bastante importancia.  al mismo tiempo que el califato tenía que sofocar las graves rebeliones de algunos renegados y de los españoles mozárabes, el rey Alfonso soportaba las rebeliones locales de vascos y gallegos.  Allá por el 909, ya tenía Alfonso III más de setenta años.  Había envejecido cansado de luchas mas contra su propia gente que contra los árabes.  Lo peor fue que al final de su vida aún gustó la amargura de sentirse atacado por su esposa e hijos.  en efecto, el mayor de ellos, Don García, tal vez movido pr la prisa que tenía por reinar, se alzó contra su padre; pero éste le venció y le redujo a prisión.  Los otros cuatro hermanos, unidos en torno a la madre, reclutaron más tropas y combatieron también contra el progenitor.
Mas no quiso el anciano monarca sostener la guerra parricida.  Libertó a Don García y, tras reunir a sus cinco hijos, repartió el reino entre ellos en el año 909.  Dio León al primogénito García; asignó Galicia y Portugal a Ordoño; Fruela recibió Asturias con la excepción de Oviedo, que fue para Gonzalo.  Y Ramiro ostentó el título de rey sin dársele territorios sobre los que reinar.
A partir de entonces León fue considerada como la capital de la España insumisa a los musulmanes.  Alfonso III el Magno dio principio a la colonización monacal, para la cual se valían los religiosos de sus siervos, que luego se convertían en arrendatarios y colonos, más tarde en vasallos y por último en ciudadanos.
La donación de la iglesia de San Fructuoso, hecha en el año 905 por dicho monarca a los monjes de Donmos Sanctos, fue el comienzo de la citada colonización monacal, que constituye uno de los espectáculos más interesantes y típicos de la Reconquista.

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