1 jun. 2012

LA CRISIS DEL SISTEMA COLONIAL ESPAÑOL (VII)

Tras la violenta represión de las tropas españolas, la insurrección reaparece en condiciones más favorables: Inglaterra y Estados Unidos, liberados de sus problemas anteriores, se prestan decididamente a apoyar; las fuerzas españolas disminuirán por la revolución liberal de 1820...
Entre 1816 y 1820 tienen lugar las "grandes expediciones sudamericanas", definidoras, a la postre, de las nuevas patrias americanas. El general San Martín, criollo, nacido en la actual provincia argentina de Corrientes, hijo de militar español, y cuyos estudios y carrera de las armas inició en España luchando en la Guerra de la Independencia, partió de Mendoza, cruzó los Andes y consiguió liberar Chile, tras vencer en Chacabuco. Bolívar desembarca en 1817, y en 1819, con el apoyo de voluntarios ingleses, criollos y tropas indias, obtiene una victoria en Bocayá.  En el Congreso de Angostura quedan sentadas las bases políticas de la Gran Colombia (actuales Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá).  Finalmente, las tropas de Bolívar y San Martín vencen, con el apoyo inglés, la resistencia española en Perú y Ecuador.  La victoria definitiva es la de Ayacucho (1824), en donde Sucre derrota las últimas tropas españolas.  Esta crisis definitiva del poder español en América continental tiene que ver con el levantamiento del general Riego en Cabezas de San Juan, precisamente el mismo ejército que había de embarcarse para sofocar el levantamiento americano era el que se quedó para apoyar a Riego.  La conexión entre los militares pronunciados en España y los caudillos de la emancipación, a través de las logias masónicas, queda más que probada.  
A diferencia del resto de Hispanoamérica, donde el movimiento ha sido claramente liberal, en México el general Iturbide, vencedor de Morelos, llevará a cabo un movimiento de signo contrario: en 1822, ante las tendencias liberales que triunfan en España, se proclama Emperador, con el apoyo del alto clero y la aristocracia.  Pero en 1824, derrotado y fusilado por un movimiento popular, se crea la República federal Mexicana.  
En Brasil el problema se planteó de forma totalmente distinta: residencia entre 1808 y 1820 de los reyes portugueses, expulsados de Europa por las tropas napoleónicas, quedó en manos del infante don Pedro, que en 1822 lo declaró independiente y se convirtió en emperador constitucional, abriendo el país a la influencia económica de Inglaterra.
La consolidación de la independencia es un hecho irreversible.  Los nuevos gobiernos son reconocidos y apoyados de inmediato por Inglaterra y los Estados Unidos, que se oponen resueltamente a cualquier posible intervención colectiva de la Santa Alianza para restablecer el dominio español en sus antiguos virreinatos.  Los Estados Unidos, apoyados por la actitud inglesa, dirán que toda intervención de una potencia europea cualquiera en el conflicto hispanoamericano será valorada como muestra de una disposición "inamistosa" hacia los propios Estados Unidos.  El hemisferio occidental era declarado zona intangible para los sistemas europeos de alianzas según la doctrina Monroe del 2 de diciembre de 1823.

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