31 may. 2012

LA CRISIS DEL SISTEMA COLONIAL ESPAÑOL (II)

Todos los principios señalados inciden sobre la América española en el siglo XVIII, en tanto la administración política seguía estancada.  Los reformadores borbónicos españoles intentarán revitalizar los supuestos fundamentales del sistema colonial: proteccionismo económico, patriarcalismo político, asimilación racial y difusión del catolicismo y la cultura.  Pero, ya antes, una fuerza social al servicio de los intereses económicos y políticos de la burguesía colonial había puesto en marcha el proceso emancipador; nos referimos al "criollismo", fermento de una conciencia revolucionaria justificadamente independentista.
Tenemos que la revolución criolla es continuación doctrinal de ideologías europeas de origen pactista (aunque también tuvieron algo de influencia las de origen populista).  Los criollos, enriquecidos por el comercio y la propiedad y formados intelectualmente en principios liberales, aspiraban al usufructo del poder, desde el cual podrían proceder a las necesarias reformas del chirriante aparato administrativo y al desarrollo de la vida económica, haciendo desaparecer los monopolios metropolitanos.
El edificio colonial se hunde en el período 1808-1824.  Es paralelo al caso de los Estados Unidos, que, sin duda, influirá en la independencia sobre Latinoamérica, aparte de contar con la semejanza del origen liberal el levantamiento.  Sin embargo, a diferencia de Estados Unidos, no se produce la unión política (como habría ocurrido con las 13 colonias del norte), sino la separación, derivada de las distancias y diferencias entre las distintas regiones coloniales.  Tampoco es un movimiento popular revolucionario, como el del norte, sino una "guerra civil" (o una serie de ellas) entre criollos y españoles, sin apenas participación indígena, y basada en un conflicto de intereses.
Vemos como causa fundamental en todo esto el enfrentamiento entre criollos y españoles peninsulares (gachupines); la "élite" económica e intelectual de las colonias pretende conquistar el poder político y lberarse de las trabas económicas del pacto colonial (el "quinto" de los impuestos, la prohibición del libre comercio y de los cultivos de la viña y el olivo, que hacían competencia a los españoles, etc...).  En este enfrentamiento no participa, o sólo en mínimo grado, la población inferior (al menos en un primer momento), que prefiere al español, dueño lejano, frente al criollo, dueño próximo.  Sólo en México, el cura Hidalgo consigue arrastrar a los indios, que, tras su ejecución en 1811, consiguen, dirigidos por Morelos, la independencia (1813).
Los movimientos revolucionarios tienen como precursores varios movimientos indígenas de la segunda mitad del siglo XVIII, como el significativo levantamiento de Túpac Amaru en el Perú (1780).  El levantamiento de Túpac Amaru es una rebelión popular, compacta, de las masas indias del Perú.  Su protesta, ya lo vimos en su momento, es una revuelta social donde la apelación a la justicia social emerge potencialmente ardorosa y reivindicativa.  Pedía nuevas leyes, otros administradores y la liquidación de unas estructuras que hacían de los corregidores dueños y señores.
También debemos citar las tentativas, apoyadas por Inglaterra, de desembarcos militares entre 1806 y 1807, propuestas por Francisco Miranda (el "precursor"), una delas figuras más interesantes y polémicas de la insurgencia.
La insurgencia hispanoamericana se va a ver favorecida por las circunstancias históricas que atraviesa la metrópoli.  Las guerras anteriores a 1808 demostraron la debilidad de España como potencia colonial, incapacitada para abastecer de mercancías a sus colonias.  Sin duda ninguna, y como ejemplo, la emancipación económica de Buenos Aires fue una realidad antes de que iniciara su independencia política.  Ya anticipábamos que los criollos, de comerciar con España en vez de con Inglaterra, sólo obtenían desventajas, y esto esa un claro aliciente para la independencia.

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